
La sociedad actual ha experimentado transformaciones significativas en los ámbitos político, económico y social. El sector del bienestar y la salud no es una excepción, evolucionando en la forma en que interactúan los profesionales sanitarios y los pacientes.
Desde principios de siglo, se ha trabajado para cambiar el modelo unidireccional médico-paciente hacia uno que promueve un paciente activo e implicado en su proceso de cuidado y toma de decisiones sobre su salud. El objetivo es adaptar el sistema de salud a las necesidades reales de las personas, colocándolas en el centro del sistema sociosanitario.
No existe una definición universal de ACP, pero National Voices, una coalición de organizaciones benéficas en Inglaterra, propone una definición en primera persona: “puedo planificar mi cura con las personas que trabajan para entenderme a mí y mi cuidador/a o cuidadores/as, dándome el control y facilitándome los servicios para conseguir los objetivos que son importantes para mí”.
La ACP se basa en los siguientes conceptos:
El modelo de ACP ofrece numerosas ventajas para todos los agentes implicados:
Pacientes Mejora la calidad de vida, aumenta la autonomía y la satisfacción personal. Familias Mejor atención a sus seres queridos, vínculo positivo con el personal sanitario y motivación para participar en el proceso. Personal Sanitario Valora las buenas prácticas, fomenta la innovación y mejora la comunicación y el clima de trabajo.
La ACP se basa en valores humanos fundamentales como la dignidad y el respeto. Aunque se ha avanzado mucho, es necesario seguir promoviendo este modelo para abarcar más sectores sociosanitarios y compartir sus beneficios.