
En la mayoría de las familias coexisten tres generaciones: abuelos/as, hijos/as y nietos/as. Todas ellas en diferentes momentos vitales, con una escala de prioridades distinta y con opiniones sobre la vida, en la mayoría de las familias, muy distantes las unas de las otras.
Estas diferencias pueden generar momentos de confrontación e incluso llegar a peleas entre los miembros de la familia. Deberíamos verlo desde el punto de vista opuesto: celebrar las diferencias, tratar de aprender algo de ellas y crecer gracias a ellas.
Si nos centramos en las dos generaciones más distantes por edad, las personas mayores y los más jóvenes de la familia, encontramos situaciones que pueden ser muy positivas para ambos y en este blog queremos escribir sobre el papel que juegan nuestros mayores en la vida de los más jóvenes y reflexionar sobre todo lo que podemos aprender unos de otros.
Las fortalezas psicológicas son aquellas virtudes, talentos y actitudes que tenemos de forma intrínseca todas las personas. Son inherentes al ser humano y cada persona tiene unas más desarrolladas que otras. Según la etapa de la vida en la que nos encontramos, tenemos unas fortalezas más desarrolladas que otras.
Éstas mejoran nuestro rendimiento ante la vida, aumentan nuestra felicidad y nos ayudan a poder afrontar todas las circunstancias que la vida nos presenta. Son características positivas de la personalidad y es un enfoque hacia el positivismo que adquirió la psicología a partir de finales de la década de los noventa.
En las personas mayores queremos destacar aquellas que se detectan en mayor medida y de las cuales los jóvenes podrían aprender y conseguir un acercamiento hacia sus mayores:
Más allá de todas las fortalezas, los jóvenes de la familia también pueden aprender de sus mayores un legado mucho menos trascendental, pero muy provechoso según la ocasión, como serían las recetas de cocina de la abuela, los juegos de cartas de toda la vida, el aprender a jugar a la petanca o el coser con ganchillo.
Para terminar queremos proponer qué pueden aprender los mayores de los más jóvenes de la familia ya que siempre comentamos que no hay edad equivocada para aprender y compartir. Una prueba de ellos sería que los jóvenes contagiaran a sus mayores algunas de las fortalezas psicológicas que la juventud tiene en mayor medida: el optimismo y la curiosidad ante todas las cosas de la vida.
Desde SeniorDomo sabemos que toda una vida es un conjunto de vivencias de las que aprender. Por ello, nos esforzamos cuando llega un nuevo usuario a nuestro servicio y tratamos de entender quién es, para poder ofrecerle un servicio mucho más personalizado.