
Cuando hablamos de “generación” nos referimos a todo el grupo de personas que nacieron el mismo año y que, por lo tanto, comparten la misma edad dentro de una sociedad, aunque pueden tener situaciones sociales, económicas y culturales muy distintas.
También podemos referirnos a las diferentes “generaciones” actuales refiriéndonos a las personas mayores, diferentes de las adultas, de las personas jóvenes y de los niños y niñas.
Usaremos esta última definición para explicar la importancia de las relaciones intergeneracionales y conocer qué beneficios aportan a la sociedad.
Las relaciones intergeneracionales se establecen cuando personas de grupos de edad diferentes comparten conversaciones, vivencias y actividades de todo tipo de forma continuada en el tiempo.
Hemos de diferenciar cuando estas relaciones se dan entre personas del mismo grupo familiar o si ocurren extra familiarmente.
En España, el valor de la familia es muy importante y se cuidan mucho los vínculos entre abuelos, hijos y nietos, con excepciones obviamente.
Se dan de forma natural los momentos entre los más jóvenes y los mayores de la familia para compartir historias, consejos, cuidados, fomentar valores como el cariño y el respeto, acompañarse mutuamente en las tareas cotidianas como sería ir a hacer la compra, intentar actualizarse dentro del mundo de la tecnología, también existe el vínculo económico en forma de “propina semanal” que ilusiona tanto a nietos como a abuelos, etc.
Por lo tanto, aseguramos cierta actividad compartida entre generaciones dentro del seno familiar.
Pero si pensamos en contextos extra familiares el contacto de nuestros mayores con personas de otras edades es poco frecuente o, en algunos casos, inexistente.
Esto ocurre porque nuestra sociedad actual está pensada para satisfacer las necesidades de todas las personas teniendo en cuenta su grupo de edad.
Se crean espacios y se organizan actividades para cada sector poblacional por separado: infantes, adolescentes, jóvenes, adultos o mayores, dificultando así la interconexión entre todos ellos.
Actualmente, la sociedad está mucho más individualizada y sectorizada por grupos y es necesario promover el concepto de solidaridad intergeneracional para fomentar el apoyo mutuo entre diferentes grupos de edad y asegurar la transferencia de habilidades y experiencias de unos a otros.
¿Cómo lo conseguiremos? Puedes ser que el encuentro se dé de forma fortuita en un parque, en algún acto público o realizando alguna actividad y buscar el reencuentro después varias veces creando así una relación (por ejemplo: coincidir en una pista de petanca), o bien puede darse cuando una persona mayor se involucra con alguna organización o entidad que va proponiendo diferentes actividades intergeneracionales.
Justo después de la jubilación es un buen momento para motivar a nuestros mayores a ofrecerse voluntarios y voluntarias para participar de estas actividades y generar vínculos con personas que no estén en su misma situación de edad.
Estas relaciones intergeneracionales proporcionan múltiples beneficios tanto a los mayores involucrados como a los diferentes grupos de edad con los que se relacionan:
Y si nos fijamos solamente en las personas mayores, todas las que participan de actividades intergeneracionales mejoran su autoestima, tienen más vitalidad, evitan los sentimientos de soledad y aislamiento, aumentan la curiosidad de nuevo en su forma de vivir, sienten que todavía pueden aportar su granito de arena en la sociedad y les hace más fuertes frente a posibles futuras adversidades.
Existen muchas opciones para que nuestros mayores conozcan y se involucren en programas que promueven las relaciones intergeneracionales.
Veamos algunos ejemplos que se realizan en nuestro país y también otros de ámbito internacional:
Nuestra sociedad necesita de una propuesta político-social que promueva crear espacios intergeneracionales, concebidos desde un primer momento para recibir diferentes generaciones y programar actividades a realizar conjuntamente.
De cara a nuestros mayores sabemos que disponen de casi todas las horas del día, que son válidos y que se ofrecen como candidatos a participar en cualquier actividad que se organice.
Desde SeniorDomo, queremos activar a nuestros mayores y para ello consideramos las relaciones intergeneracionales una buena palanca para llevarlo a cabo.
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