Envejecer en casa es posible: estos son los datos que lo demuestran
A pesar de que las familias suelen plantearse el ingreso en residencias, la gran mayoría de los mayores en España prefiere envejecer en su propio hogar para preservar su autonomía y bienestar. Además de ser la opción más beneficiosa para su salud física y mental, resulta económicamente mucho más sostenible que una plaza residencial privada. Para hacerlo viable y seguro, basta con adaptar la vivienda, contar con una red de apoyo y apoyarse en tecnologías de teleasistencia avanzada como SeniorDomo.
4/8/2026
Teleasistencia y Envejecimiento Activo
El logotipo de SeniorDomo quiere decir el senior en casa. Sus dos colores representan la noche y el día, porque SeniorDomo protege las 24h en cualquier lugar.

Hay una conversación que se repite en miles de familias españolas: "¿No sería mejor que mamá se fuera a una residencia?" Se plantea con buena intención, desde la preocupación. Pero rara vez se empieza por la pregunta más importante: ¿qué quiere ella?

Los datos responden con claridad. Y dicen que envejecer en casa no es solo un deseo, es una tendencia global respaldada por la ciencia, la economía y, sobre todo, por las propias personas mayores.

Los mayores lo tienen claro: quieren quedarse en su casa

Según un estudio publicado en Ageing & Society por la investigadora Celia Fernández-Carro, el 90 % de las personas mayores en España prefiere seguir viviendo en su propio hogar antes que mudarse a casa de un familiar o ingresar en una residencia. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sitúa esa preferencia en el 82 %. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que, a nivel global, las personas mayores eligen envejecer en su hogar o en su comunidad siempre que sea posible.

No es un capricho. Es una decisión racional: su casa es el lugar donde se sienten seguros, donde conservan sus recuerdos, sus rutinas y su red de vecinos y comercios. Abandonar ese entorno supone un esfuerzo de adaptación que, en edades avanzadas, puede tener consecuencias directas sobre la salud física y emocional.

España envejece: las cifras que definen el reto

Para entender la dimensión del tema, conviene mirar los números de frente. España es uno de los países más longevos del mundo, con una esperanza de vida de 86,3 años para las mujeres y 81,1 para los hombres. Más del 20 % de la población supera los 65 años, y las proyecciones del CSIC estiman que en 2061 esa cifra llegará al 38,7 %.

Según el INE, en julio de 2025 España contaba con 5,5 millones de hogares unipersonales, un 28 % del total. De ellos, más de dos millones corresponden a personas mayores de 65 años. Y entre los mayores de 85, vivir solo es la forma de convivencia más frecuente: lo hace el 34 %.

Estas cifras no describen un problema. Describen una realidad que necesita soluciones, no alarma. Y las soluciones existen.

Envejecer en casa es más barato que una residencia

Uno de los argumentos que más pesa en las familias es el económico. Y aquí los datos también hablan claro.

El precio medio de una plaza en una residencia privada en España se sitúa en torno a los 2.100 euros mensuales, según el informe de Inforesidencias de 2025. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona puede superar los 3.000 euros. En el País Vasco, la comunidad más cara, la media alcanza los 2.548 euros. Mientras tanto, la pensión media en España ronda los 1.300 euros, lo que deja un déficit mensual que la familia tiene que cubrir.

Envejecer en casa con un servicio de teleasistencia avanzada como SeniorDomo tiene un coste radicalmente diferente: 11,99 euros al mes (en plan anual) más el coste inicial del reloj. Es decir, un año completo de protección 24 horas cuesta menos que un solo mes en la mayoría de residencias.

No se trata de demonizar las residencias, que cumplen una función imprescindible cuando el nivel de dependencia lo requiere. Pero para la gran mayoría de personas mayores autónomas o con dependencia leve, quedarse en casa con el apoyo adecuado es viable, deseable y mucho más sostenible.

Los beneficios que la ciencia confirma

Más allá de la preferencia personal, envejecer en el propio hogar tiene ventajas documentadas por la gerontología:

Estabilidad emocional. El entorno conocido reduce la ansiedad y la desorientación, especialmente en personas con deterioro cognitivo leve. El proceso de adaptación a una residencia puede agravar cuadros de confusión y depresión.

Autonomía y autoestima. Mantener el control sobre las rutinas diarias (a qué hora levantarse, qué comer, cuándo salir) preserva la sensación de independencia, que es uno de los factores más asociados al bienestar en la vejez.

Vínculos sociales. La persona mantiene su red natural: vecinos, amigos del barrio, la farmacia, la panadería. Investigadores de Reino Unido señalan que disponer de esta red comunitaria es uno de los tres factores clave para envejecer en casa con éxito.

Menor coste sanitario. Diversos estudios europeos apuntan a que la atención domiciliaria y la teleasistencia reducen los ingresos hospitalarios y las visitas a urgencias, ya que permiten detectar problemas de salud de forma temprana mediante el seguimiento remoto de constantes vitales.

Lo que hace falta para que funcione

Envejecer en casa es posible, pero no ocurre solo. Necesita tres ingredientes, según los investigadores Rolls, Seymour, Froggatt y Hanratty de la Universidad de Lancaster:

Un hogar seguro. Adaptado a las necesidades: sin barreras arquitectónicas, con barras de apoyo en el baño, buena iluminación y suelos antideslizantes. Muchos ayuntamientos ofrecen subvenciones para estas reformas.

Una red de apoyo. Familia, vecinos, amigos y servicios sociales que estén coordinados y accesibles. No hace falta que vivan al lado, pero sí que exista un canal de comunicación activo.

Tecnología de protección. Este es el ingrediente que ha cambiado las reglas del juego en la última década. La teleasistencia ha pasado de ser un botón fijo conectado al teléfono de casa a convertirse en dispositivos portátiles que acompañan a la persona dentro y fuera del hogar.

El reloj de SeniorDomo integra en un solo dispositivo de muñeca lo que antes requería varios aparatos: localizador GPS, detector automático de caídas, botón SOS, monitor de constantes vitales, recordatorio de medicación y sistema de llamadas manos libres. Todo conectado a una central de emergencias operativa 24 horas con profesionales sociosanitarios de Eulen. Sin instalaciones, sin teléfono fijo, sin permanencia.

Más de 12.500 familias ya lo usan. Y más de 30 municipios en España, Francia e Italia lo han implantado como servicio público de teleasistencia avanzada, desde Alcobendas hasta Bergamo.

Envejecer en casa no es resignarse: es elegir

Hay una diferencia fundamental entre "vivir solo porque no queda más remedio" y "vivir en casa porque es donde quiero estar, con las herramientas para hacerlo de forma segura". El 90 % de las personas mayores elige lo segundo. El reto de las familias, las instituciones y la tecnología es hacer posible esa elección.

En SeniorDomo lo resumimos en una frase que llevamos años defendiendo: #EnvejecerEnCasaEsPosible.